La colección Libalis siempre ha sido el principio. Fue el comienzo de Vintae, los primeros vinos que demostraron que se podían hacer blancos muy diferentes de los que se elaboraban en la zona, el comienzo de Maetierra.
Igual que para la bodega, para muchos de sus fans, Libalis es el comienzo de una historia: de una noche de fiesta, de una cena romántica, de una comida en familia, de un aperitivo con amigos… hay tantos momentos Libalis como cada uno quiera crear.